Ante la inminente aprobación de la llamada “Ley de Exteriorización de dinero y bienes en el país, y en el exterior y de regularización patrimonial” se abre para el mercado inmobiliario una oportunidad histórica, y no solamente por los beneficios que se desprenden de la ley, sino por un contexto internacional inédito que podría tener una influencia decisiva en el éxito de esta iniciativa del gobierno de Macri.

El mercado inmobiliario, que sufrió a partir de 2011 su peor recesión en más de 60 años, comenzó a dar incipientes señales de recuperación desde el reciente cambio de rumbo político.

Sin embargo, aunque es esperanzador, un porcentual de 15% más de de escrituras en la Ciudad de Buenos Aires durante el primer cuatrimestre del año constituye una reactivación menor, parcial y que no brinda perspectivas de mediano o largo plazo. Es que incluso para volver al nivel de actividad existente antes del cepo cambiario de 2011 sería necesario que ése porcentual se triplicara.

Frente a este escenario aparecen hoy tres iniciativas que podrían beneficiar a la actividad decisivamente: la ley de blanqueo de capitales, un contexto internacional propicio y el reciente lanzamiento de créditos hipotecarios.

Blanqueo de capitales

El blanqueo de capitales puede ser un fuerte reactivador del mercado inmobiliario y de la construcción. Significaría una inyección de dólares que podría aplicarse inmediatamente a la compra de inmuebles. Bastará con que el ingreso de divisas durante 2016 iguale (o supere) a los montos blanqueados mediante el CEDIN (que fueron aproximadamente U$S 2.200 millones a lo largo de 2 años) para que el impulso sobre el mercado ya sea significativo.
Dado que hasta 305.000 pesos no se aplicaría ninguna alícuota, y desde esa base hasta los $800.000 ascendería al 5%, se puede prever que ésos capitales podrían activar la demanda de departamentos pequeños, sobre todo en obras en pozo que permitan integrar una parte del monto blanqueado en un boleto.
Quienes blanqueen más de 800.000 pesos deberán pagar 10% de alícuota. El atractivo para aplicarlo a propiedades será menor, aunque no hay que descartar que perspectivas alcistas para un 2017 incentiven la inversión para aprovechar los precios actuales del mercado inmobiliario.

Contexto internacional

El blanqueo se producirá en un contexto que tiende a la cooperación internacional en el intercambio de información financiera, y que como consecuencia del escándalo de los Panamá Papers, se ha acelerado exponencialmente.
Más de 60 países firmaron acuerdos para informarse mutuamente sobre depósitos en cuentas y que sus fiscos compartan información. Entre ellos Uruguay, Suiza, y recientemente también Panamá, que son hasta la actualidad paraísos bancarios de muchos argentinos.
El blanqueo promovido por el gobierno argentino, con un timing justo, tiende un “puente de oro” para que repatrien o declaren sus fondos quienes dentro de poco tiempo no podrán ocultar más sus cuentas bancarias en prácticamente ningún país del mundo.

Créditos hipotecarios

Los recientes lanzamientos de líneas de créditos hipotecarios del Banco Central (UVI) y del Banco Nación (Nación Tu Casa) prometen despegar hacia fin de año, cuando el descenso inflacionario previso sea confirmado por el INDEC.
El altísimo déficit habitacional de nuestro país (estimado en 3 millones) permite fácilmente deducir que una política hipotecaria bien enfocada cuenta con un potencial de enorme demanda.

Estos tres factores, que felizmente podrían alinearse en los próximos meses, son los que propician un escenario que puede, para decirlo sin medias tintas, presentarse como una oportunidad histórica para reactivar el mercado inmobiliario no solo en su segmento más alto (que fue el único que se dinamizó entre 2002 y 2008) sino también en sus segmentos medios, que a su vez son los que pueden hacer que la rueda que gire sea más grande.

Fuente: Cámara Inmobiliaria Argentina

Foto: Diario La Nacion