La nota elaborada por los directivos del ICI fue publicada por el diario Clarín nos mete de lleno en una problamática educativa en la que alumnos, docentes y Estado, están involucrados.

Lea el texto completo:

La educación Técnica Terciaria, como un espacio de construcción hacia un mercado laboral que está allí al alcance, pero aún hoy no es reconocido como tal.

La realidad de las instituciones de nivel técnico terciario a lo largo de todos estos años se ha ido transformado, la incorporación e innovación de las nuevas tecnologías ha generado parte de esta innovación. Hoy enfrentamos cambios y desafíos producidos en este siglo XXI, esta vorágine observada en variables económicas, sociales y políticas, nos llevan a un lugar en el cual las exigencias y demandas ancladas en el aquí y ahora traspasan todas las fronteras. La calidad educativa en cuanto a los procesos de construcción de conocimientos genera una tarea continua y constante por parte de las instituciones y de todos los actores que intervienen en dicho proceso. Estos atravesamientos se producen en períodos cortos de tiempo, la brecha se reduce y los cambios plantean nuevas reglas.

Estudiar de manera en línea, acerca y posibilita, facilita además al alumno el aprendizaje, el conocimiento fluye, abriendo al dialogo e interrogantes. Un lugar de intercambio individual y grupal, trascendiendo así las fronteras del espacio y tiempo.

La Educación de Nivel Terciario, nos permite hoy, particularmente a nuestro Instituto de Capacitación Inmobiliaria, de la Cámara Inmobiliaria Argentina, ofrecer un espacio de construcción laboral, para nuestros alumnos y egresados, a través de un cuerpo docente que además de su preparación académica y en muchos de sus componentes ejercen la actividad – brindando así la riqueza de sus experiencias – logrando una interacción fundamental entre conocimiento y práctica, sumándose a esto un  Departamento de Desarrollo Laboral. Este Departamento resulta ser parte esencial en nuestra Institución con 25 años de trayectoria, brindando formación a alumnos /egresados, para que logren su primer empleo o bien se desempeñen en la profesión que han elegido, permitiéndoles vislumbrar un horizonte cercano, ampliando el circulo, facilitando y vinculando con el afuera.

Pero esto no alcanza, lamentablemente desde hace unos años la Educación Técnica Terciaria en nuestro país ha sido bastardeada por las entidades universitarias, las cuales han generado en su currícula carreras de pre- grado, compitiendo de manera desleal con las instituciones de nivel terciario. A lo largo de este tiempo, hemos observado carreras dictadas de manera relámpago, con planes de estudios y cargas horarias no cumplidas, con exigencias mínimas, sin profundizar en temáticas específicas de la actividad, en donde la calidad académica no es considerada fundamental y se está lejos de conocer la dinámica del mercado, ya que lo importante es lograr imponer una carrera corta con regímenes no conocidos, entre otras cuestiones.

Esta situación ha desmerecido al nivel terciario y es entonces donde las instituciones terciarias solicitamos que el reconocimiento de este nivel se potencie, a través de una legítima competencia, con reglas claras y oportunidades para todas las instituciones que tienen en su proyecto educativo como fundamento primordial la educación técnica, que en sus orígenes considera la integración del mundo académico con el mundo del trabajo.

Hoy nos enfrentamos a un desafío, mejorar la calidad del capital humano, generar un salto de diferenciación en la productividad, es un esfuerzo en el crecimiento de las instituciones educativas a largo plazo. Si logramos este reto, habremos logrado ser competitivos en este contexto global. La competencia tiene que dar las mismas oportunidades a todas las instituciones educativas. El contexto requiere día a día más calidad educativa, compromiso ético y social y competitividad eficiente.