El mercado inmobiliario, uno de los termómetros más inequívocos de la marcha de la economía, comienza a reacomodarse tras una serie de variables favorables: liberación del cepo cambiario, lanzamiento de líneas de créditos hipotecarios y el anuncio de blanqueo de capitales que, inyectará dólares. Pero, más allá de la puesta en marcha de estas medidas bien intencionadas que marcaron el punto de partida de una nueva etapa de actividad sostenida, todavía los ahorristas esperan una baja sustancial de la inflación. Por otro lado, el atraso cambiario, la suba en el precio de insumos y mano de obra, hacen subir el precio del m2 de construcción a la espera de que el próximo blanqueo impacte sobre el stock de obras construidas en los últimos años, haciendo subir los precios.

El inversor entiende que la moneda de ahorro para la compra de vivienda, sus dólares, se deprecian contra el valor de la propiedad y empiezan a pensar en el ladrillo como resguardo. Y las constructoras se anticipan a la demanda y comienzan a comprar terrenos. En resumen, después de muchos años de parálisis, la rueda comienza a girar y se vuelve a tener en cuenta a los sectores más postergados.

Según la Cámara Argentina de la Construcción, el 47% de la población argentina pertenece a la clase media, segmento que sufre un déficit habitacional de unas 86.000 viviendas al año. Las distintas líneas de créditos anunciadas en los últimos dos meses aspiran a solventar gran parte de esa demanda. Se crearán puestos de trabajo en la medida que se vayan consolidando operaciones. Por usar un término que a los desarrolladores nos sienta bien, diríamos que los cimientos están y que 2017 se vislumbra como un año más que promisorio para toda la construcción.

Las UVI son muy buenas. Esta unidad de medida permitirá a los ahorristas no perder su poder adquisitivo. Las cuotas de los créditos están pensadas para que sean similares a lo que se paga por un alquiler. El relanzamiento del Procrear también es interesante para que se instaure una política de Estado en relación a la vivienda, porque está ligado a un valor intangible y supremo como la familia. El valor de la tierra no defrauda. Difícilmente la economía vaya por la senda del avance y el sector en sentido contrario.

 

Fuentes: http://www.lanacion.com.ar/1927581-se-activa-el-mercado