Consigna para la eficiencia: Asociatividad

Agosto 2016

Prof.Jorge A. Alonso(*)

El mundo de los negocios internacionales viene mostrando una fuerte tendencia hacia la asociatividad y a las alianzas estratégicas. Empresas de primera línea como lo son Ford; Toyota; IMB; Dupont; Dow Chemical; Coca-Cola; Mac Donald’s; Siemens; Texas Instruments; Samsung; Volkswagen, por mencionar a unas pocas pero ser las mas conocidas en nuestra país, al igual que muchísimas otras de reconocido prestigio en Europa; Asia y Norte América, vienen realizando asociatividades o alianzas estratégicas con objetivos diversos, tales como:

  • Mayor disponibilidad a recursos externos
  • Disminuir costos de gestión
  • Ganar participación de mercado
  • Sortear barreras de entrada a mercados
  • Crear mejores condiciones para el crecimiento empresarial
  • Lograr mayor sinergia
  • Acceder a nuevas tecnologías
  • Transformar competidor en socio,

entre otros que se proponen tanto empresas manufactureras como de servicios.

Argentina muestra aún cierto grado de reticencia hacia esta modalidad. El individualismo que prevalece en el empresariado atenta contra cualquier tipo de propuesta de asociatividad.

En algunos intentos de asociatividad, se encontraron en todos ellos un objetivo común entre quienes estaban movidos por este tipo de práctica comercial: Obtener mayores beneficios por volumen de compra , descuentos de proveedores de productos y precios diferenciados en los avisos en los diarios. Después de ser convencidos mediante talleres de trabajo que ese objetivo solo no servía, el programa aceptado era conformar una asociatividad informal pero integral. Es decir que alcanzaba a todo el accionar empresario de sus participantes, desde las estructuras, su política de compras, plan de marketing, atención personalizada, campañas publi-promocionales; presentación de locales en los comercios minoristas.

En uno de los intentos fue lapidario el momento de tomar la decisión de adoptar la “monomarca”, es decir que todos los negocios debían estar identificados con un mismo nombre con el objetivo de lograr mayor identificación corporativa y presencia en el mercado. El tener que desprenderse de “sus” nombres resignando lo que consideraban que eran “sus” fortalezas, hizo abortar el intento. En otra de las estrategias de asociatividad, en la que también hubo que desarrollar “talleres de trabajo” para mentalizar a los interesados que la unión para obtener mejores precios de sus proveedores no era suficiente, el intento se desbarató ante la inequidad de esfuerzos personales que aportaba cada empresario, manifestada por incumplimiento de horarios a las reuniones sistemáticas o tareas extra reunión requeridas para presentar en próximos talleres, no concluidas. La posición de quienes respetaban los compromisos y los horarios – minoría – impidió continuar con el intento.

Las asociatividades o alianzas estratégicas que se presentan, incluyendo las tan difundidas franquicias, muestran resultados positivos. En muchos casos, como consecuencia de esfuerzos personales de empresarios que incorporan tecnología logística; utilizan informática para la toma de decisiones; aplican marketing en la búsqueda de adecuarse al mercado; recurren a la capacitación del factor humano que integra su organización; desarrollan planeamiento estratégico orientando así la empresa hacia un futuro previsto.

La Cámara Inmobiliaria Argentina propulsa desde su seno la asociatividad y desde su accionar lo hace mediante diversas actividades con ese propósito.   Hoy lo amplía con la creación de la RedCIA, la nueva red de cobertura nacional más amplia del sector inmobiliario. Nace con la finalidad de lograr sinergia para crecer juntos y fortalecer el sector en todo el pais, dado su alcance nacional.

Jorge Alonso

(*) Asesor Académico del Instituto de Capacitación de la Cámara Inmobiliaria Argentina