En este mismo momento, en alguna oficina de planeamiento de su organización si es una multinacional; en algún despacho del directorio, si su organización es nacional o mediana; y en la cabeza el dueño, si su organización es una pyme; se ESTA INCUBANDO EL FUTURO

Hay quienes están pensando cómo responder a un mundo incierto, que plantea más interrogantes que certezas y, le impone a la sobrevivencia, una cuota de adrenalina extra.

Por lo menos en sus diseños, lo viejo ya le está haciendo lugar a lo nuevo.

Cuando se constituyó su organización se hizo con un propósito (que debería durar por lo menos 100 años), pero no debemos  confundirlo con metas específicas o estrategias de negocios (que deberían y seguramente van a cambiar muchas veces en 100 años)

Por eso es tan importante definir con claridad el propósito.

Si el propósito de su organización es hacer máquinas de escribir, déjeme decirle que está en una organización “muerta”

Mientras se puede lograr una meta o completar una estrategia, no se puede tildar un propósito; es como una estrella guía en el horizonte, siempre perseguida pero nunca alcanzada.

Aunque el propósito mismo no cambia, inspira cambio.

El hecho de que el propósito nunca puede ser completamente realizado significa que una organización nunca puede parar de estimular el cambio y el progreso.

Cuando no existe un propósito claramente definido, que justifique la existencia misma de la organización, el devenir de la misma, se da como resultado de un ensayo de un montón de cosas para probar cuál funciona.

Les suena esto de “ensayo y error”.

De más está decir que estas organizaciones no crean su futuro, sino que lo padecen.

No es entonces, una moda o una indicación de algún guru trabajar con declaraciones de misión y de visión que le den forma al propósito.

NO.

Es una necesidad.

Desgraciadamente, la mayoría de las buenas intenciones, se convierten en una mezcla desordenada de valores, metas, propósitos, filosofías, creencias, aspiraciones, normas, estrategias, prácticas y descripciones.

Hay una única manera de no extraviar el rumbo:  preservar el núcleo y estimular siempre el progreso

La visión simplemente proporciona el contexto para hacer realidad esta dinámica.

Hacer sobrevivir a una compañía  requiere 1% de visión y 99% de alineación con el propósito que inspiró a su/s creador/es.

Y aquí está el desafío profesional del siglo XXI .-

Lic. Raúl Berretta
Prof. De Psicología Social  y Ética y Deontología – Presencial y a Distancia del ICI