Noviembre de 2016

Prof. Jorge Aurelio Alonso (*)

El sector inmobiliario suele ser uno de los más expuestos y sensibles a las políticas económicas; a la disponibilidad crediticia hipotecaria; a las colocaciones de los fondos de inversión; a los mercados de valores e, incluso, al lavado de dinero y blanqueo de capitales. Se erige así macro económicamente clave, cuantitativa y cualitativamente, por sus amplias vinculaciones intersectoriales, además de por su incidencia en las variables productivas y financieras. Por lo tanto, los gobiernos deben considerarlo como instrumento para incentivar la economía y fomentar el empleo.

En nuestro país la actividad inmobiliaria ha venido profesionalizándose a partir de la legislación que obligó a quienes la ejercían a encuadrarse a exigencias de formación intelectual y a la formación de Colegios que actúan en sentido preventivo y regulador.

Paralelamente, instituciones educativas aportan nuevos participantes capacitados para operar en un mercado más complejo, con un abanico de nuevos negocios inmobiliarios y con mayores exigencias de quienes concurren al mismo tanto sea como inversores, compradores, vendedores, inquilinos o rentistas. El Instituto de Capacitación Inmobiliaria, precursor de la propuesta académica de profesionalizar la actividad, crece en las diferentes ofertas formativas y de actualización. Y hay una amplia diversidad de Cursos, Jornadas; Seminarios; Congresos y demás formatos de formación y actualización, tanto en el sistema personalizado como “on line”.

Crecen las instituciones gremial empresarias del sector. La entidad madre – Cámara Inmobiliaria Argentina – se afianza en su federalización con agentes representativos en las Provincias, y lanza su CIA/Red potenciando una asociatividad de operadores brindándoles amplia oportunidad de negocios, además de un amplio abanico de beneficios a sus asociados. Pone su objetivo actual en mercados internacionales, mediante convenios de mutua participación institucional y de negocios.

avisoTambién la bibliografía nacional, a cargo de expertos en la multiplicidad de temáticas que intervienen, acompaña el crecimiento profesional de los operadores. Hasta un tiempo atrás solamente podíamos recurrir a ediciones norteamericanas, inglesas, españolas o mejicanas, ya que muy escaso era lo editado localmente.

Todo ello confirma que quienes operan en el sector inmobiliario de nuestro país han jerarquizado su rol. Y por lo tanto todos los componentes que integran su organización deberán estar acordes al nivel logrado en forma personal, alcanzando a su soporte físico o tecnológico; al factor humano; a los sistemas de comunicación; a los métodos y sistemas organizativos; a los procesos administrativos. Y será fundamental su constante actualización sobre las tendencias socio-culturales de la población; las influencias que ejercen medidas económicas-financieras nacionales y/o regionales; las nuevas figuras jurídicas que aparecen; la actualización de los instrumentos de comunicación.

Aplicando en el ejercicio de la actividad el sentido asociativo – de información, de interrelación, de integración – se elevará el concepto de la sociedad hacia el sector. Las Cámaras y Colegios son espacios propicios para relacionarse y también para recibir permanente actualización.

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(*) Asesor Académico del Instituto de Capacitación de la Cámara Inmobiliaria Argentina