Este sábado último, La Nación en su suplemento Propiedades & Countries, en su versión papel y con la pluma de Leandro Murciego dió precisiones de cómo la reforma de la normativa permite reducir hasta el 40% del alquiler y cómo hacerlo.

La nota describe con buen tino, acerca de que la nueva ley de impuesto a las ganancias que otorga un beneficio inédito a los empleados en relación de dependencia como a los jubilados para descontar (en base al cálculo de este impuesto) el monto abonado por el alquiler de inmuebles; eso sí, siempre y cuando el titular no tenga otro bien declarado a su nombre.

Les dejamos el link de lo publicado que es de sumo interés el sábado 23/01.

http://www.pressreader.com/argentina/la-nacion/20170121/282759176377261

Así mismo, y según lo publicado por Clarín, los alquileres siguen aumentando pero por debajo de la inflación. Si a igual cantidad de demanda se le agregara más oferta, los precios deberían mantenerse o bajar. Pero esta ley económica tiene en nuestro país un problema: la inflación, que modifica todos los parámetros. Y se nota, por ejemplo, en el mercado inmobiliario: pese a que el año pasado aumentó la cantidad de departamentos en alquiler, los precios que pidieron los propietarios siguieron aumentando, aunque por debajo del índice de precios general. Así, tanto el dueño como el inquilino se vieron perjudicados.

Los datos están en un informe oficial elaborado por la Dirección de Estadísticas y Censos del Gobierno porteño, que analizó el mercado de lo alquileres en el tercer trimestre del año pasado respecto de igual período de 2015.

De acuerdo con ese trabajo, en la comparación interanual detectaron un 19,9% más de superficie ofrecida en alquiler. Del total, el 45,7% eran unidades de dos ambientes, el 23% monoambientes y el 21,9% de tres ambientes. Las unidades grandes, para familias más numerosas, significaron sólo el 9,4% del total de departamentos en alquiler.

Pero pese al aumento de la oferta, los alquileres subieron. El mayor salto fue para los monoambientes, que se incrementaron en un 37,7% y hoy ya promedian los $ 4.899, siempre según el informe oficial. En el caso de los dos ambientes, el aumento fue del 34,9% para promediar en $ 6.831. Los tres ambientes subieron 36,5% y hoy rondan los $ 10.824.-

Los aumentos se dieron en todos los barrios, y en algunos estuvieron por encima del promedio. Si se observa el caso de los dos ambientes, los barrios con los aumentos más significativos en porcentaje fueron Colegiales (50,4%) y Chacarita (50,3%). Pero si se analiza cuáles son los más caros, hay menos sorpresas. El barrio con los alquileres más elevados es Puerto Madero ($ 14.183 en promedio), pero ya hay otras cinco zonas donde los precios superan los $ 7.000 mensuales: Belgrano, Colegiales, Núñez, Palermo y Recoleta.

Si se analiza el mercado de los tres ambientes se advierte que ya hay ocho barrios donde en promedio se abonan más de $ 10.000 mensuales: a los anteriores hay que sumarles a Villa Urquiza y Retiro.

Pero el otro tema a atender es que los aumentos, pese a ser importantes, estuvieron por debajo de la inflación de la Ciudad, medida por el propio Gobierno porteño y que se ubicó en 44,6% interanual en la comparación de los terceros trimestres.

¿Qué quiere decir esto? Es posible decir que ambas partes perdieron. “El problema es que los contratos de alquiler ya no tienen dos sino tres partes, porque al dueño y al inquilino se le sumó la inflación. Y la verdad es que todos pierden, el inquilino porque la suba se siente y posiblemente haya sido mayor que lo que le subió el salario, y el propietario porque su renta queda debajo de la inflación. Ante este escenario, muchos propietarios prefieren ganar un poco menos pero conservar al buen inquilino”, aseguró Miguel Altgelt, titular de Altgelt Negocios Inmobiliarios. Otro informe, privado, mostró que la renta de los alquileres tuvo el año pasado una leve suba, pero sigue debajo de la media histórica.

La influencia de la inflación es tal que en los últimos años ya se hizo costumbre que en los contratos que se firman por dos años se establezcan actualizaciones semestrales. Si se pactaba por ejemplo un 15%, de suba a partir del segundo semestre del vínculo, el incremento anualizado terminaba en un 32%-33%.

¿Y qué pasará si el aumento de precios de este año es menor, como promete el Gobierno? Tanto el propietario como el inquilino deberán negociar para que una eventual actualización no termine quedando muy por encima de la inflación, si es que efectivamente se da la baja.