El Banco Nación lanzó y potenció una decena de nuevas líneas de créditos para pequeños productores, emprendedores e individuos -en este caso hipotecarios- con los que espera colocar un total de 35.000 millones de pesos antes de que termine el año.

El anuncio de la semana pasada de su presidente, Javier González Fraga, sirvió para dar cuenta de la fuerte demanda que está recibiendo la entidad de préstamos para la compra de viviendas.

González Fraga informó además del lanzamiento de una línea específicamente destinada a financiar capital de trabajo e inversiones de pequeñas y medianas empresas de todo tipo de actividad, pero que tendrá capítulos especiales para emprendedores, desarrolladores inmobiliarios, empresas de colectivos de corta y media distancia y hasta de municipios.

Las líneas estarán disponibles en pesos, dólares y UVA, el indexador que se aplica a la moneda nacional para abaratar cuotas y alargar plazos.

Los créditos en pesos llegarán a plazos de 15 años y se ofrecen a una tasa fija del 15 por ciento anual en los primeros tres años, y luego variable según tasa Badlar, la que paga la banca por plazos fijos mayoristas.

Además serán adaptables al tipo de actividad: “La línea aplicable a economías regionales mantendrá el plazo máximo de 15 años, pero tendrá hasta cinco años de gracia, para adaptarse a las necesidades de cada producción; la que vamos a destinar a productores agropecuarios y lecheros contempla hasta tres años de gracia”, explicó González Fraga.

Esto en relación al período en que el tomador sólo estaría obligado a pagar el interés por el financiamiento recibido, pero sin devolver capital durante ese lapso.

Los créditos en dólares, por la normativa sólo accesible para exportadores, sus proveedores o quienes integren una cadena de exportación, tendrán una tasa del 2 por ciento anual a un año, que sube al 4 por ciento cuando el plazo se ubique entre los tres y los siete años.

A su vez, la opción en UVA, que ya se aplica con muy buena aceptación en créditos hipotecarios, se generalizará a una tasa del 5 por ciento sobre el indexador que replica la inflación. Precisamente por la demanda que tienen esos créditos para la vivienda, se estimó que la mitad de la meta de colocación que se impuso saldría en nuevas hipotecas.

“Tenemos 94.000 pedidos en evaluación y estamos financiado la construcción de otras 17.000 viviendas porque queremos operar sobre la oferta y la demanda inmobiliaria tratando de prevenir burbujas en los precios”, explicó el titular de la entidad estatal.

“Cuando asumí el banco tenía un exceso de liquidez”, dijo, y anticipó que a expansión crediticia se fondeará “desarmando cartera hoy puesta en pases o Lebac”, detalló.

El plan, presentado hace más de un mes a los gerentes de la entidad, fue denominado Carlos Pellegrini (un ex presidente en el que coincide en su admiración con Mauricio Macri) y se basa en ganar agilidad en la colocación de los préstamos que estarán disponibles desde fines de julio.

Ahora es posible por los cambios que aplicó a las normas el Banco Central al simplificar trámites y flexibilizar criterios de evaluación.