Tal como lo hemos vaticinado, el sector inmobiliario ingresa en una dinámica que nos exigirá estar preparados. El lanzamiento de los Bancos oficiales primero y los privados después de atractivas líneas de créditos hipotecarios, han motivado que nuestra Institución integre mesas de trabajos con todos ellos con la finalidad de aportar los servicios de sus asociados en la tarea de “pre-calificadores de créditos” con el objetivo de reducir los tiempos en el ciclo desde la presentación de la solicitud de crédito y la decisión de su otorgamiento total, parcial o rechazo de la misma. Y estamos en tratativas de uniformar protocolos de tasación con al Tribunal de Tasación de la Nación, con el propósito de que nuestros asociados actúen también como tasadores en el trámite decisorio de la resolución final.

La posibilidad de transformar en propietarios a los actuales inquilinos – propósito divulgado por las autoridades gubernamentales – y la diversidad de variantes ofrecidas en los créditos, ausentes desde mucho tiempo atrás, se refleja en la multiplicidad de consultas y la cantidad de solicitudes recibidas hasta la fecha. Asimismo se manifiesta en el aumento en la demanda de inmuebles usados.

Todo ello implica un considerable crecimiento de las actividades cotidianas en las oficinas de nuestras inmobiliarias, registrándose mayor cantidad de llamadas telefónicas (de entrada y de salida); más consultas realizadas personalmente; aumento de visitas evaluadoras. Y en todos estos casos, la expectativa de nuestro cliente en obtener una respuesta asesora esclarecedora. Lo que exige estar en conocimiento de condiciones, alternativas, alcances y beneficios de las nuevas herramientas crediticias.

Es momento entonces de estar preparados para ser eficientes. Y ser organizados con los elementos administrativos; los tiempos; las entrevistas; las reuniones; las llamadas telefónicas; las evaluaciones y los seguimientos.