El sector inmobiliario viene mostrando un crecimiento sostenido. Así lo confirman tanto el Índice de las expectativas que elabora el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo que califica como de “optimismo moderado” el comportamiento del mercado en el último semestre (la máxima la indican como “optimismo acentuado”) y similar calificación merece el que informa acerca de la actividad del sector, como el de la demanda de inmuebles que muestra un crecimiento del 76,8% en el período Enero/Julio 2017 vs. el mismo período del año anterior. Seguramente incide en parte el accionar del mercado hipotecario, en el que se produjo un crecimiento de 373% en el período Diciembre/Junio 2017 vs Diciembre/Junio 2016.

Ante estos guarismos, que seguramente los está evidenciando todo operador inmobiliario,se hace imperiosa la necesidad de corresponder profesionalmente a desarrollar la función social que exige el mercado: Conocimiento de las incidencias del nuevo código vigente; comprensión de las condiciones de las distintas propuestas estipuladas por las entidades bancarias en sus créditos hipotecarios; la aplicación de una tasación técnica y ecuánime; la correcta evaluación de los requirentes de créditos hipotecarios para consolidar la función de “precalificadores”; organizar el “back office” de modo tal que responda con eficiencia y rapidez a los servicios requeridos por la gestión; aplicar las nuevas herramientas de comunicación digitalizadas con el objetivo de llegar a públicos de diversas franjas etáreas; llevar a cabo una estrategia de marketing acorde con el “mercado meta” que se pretenda; ofrecer una “alta calidad de atención al público” mediante personal altamente capacitado, tanto en los servicios personalizados como telefónicos o digitalizados; mantener una cotidiana práctica del seguimiento en la relación inmobiliaria/cliente, tanto vendedor como comprador, inmobiliaria/escribanía, registros varios, contratos de alquileres y todo aquello que incida en la gestión empresaria.

Estamos enfrentando un ciclo favorable para la actividad inmobiliaria. Con mayores exigencias de un mercado en constante transformación, pero con perspectivas y realidades promisorias. La oportunidad será de quienes lo comprendan más rápida y eficazmente.