Si bien lo señalamos en oportunidad del lanzamiento de los créditos hipotecarios, es necesario  – frente a voces que últimamente se levantaron enjuiciando el rol de los inmobiliarios – clarificar a la sociedad toda la trascendente y responsable intervención del inmobiliario en cualquier transacción de compra, venta, alquiler o permuta  de un bien inmueble.

Desde mucho antes de cualquier intervención que proactivamente logre o deba atender al recibirla, debió realizar un estudio del mercado al que orientará sus servicios. Y ello le exige mantenerse informado recurriendo al estudio de las tendencias, evaluando índices económicos financieros; analizando exhaustivamente, entre otros, los siguientes factores

  • Comportamiento de los mercados al que deba asistir: El residencial, tanto del usado como el de nuevos emprendimientos. El comercial: oficinas, locales, negocios diversos. El industrial: fábricas,  depósitos, naves industriales, parques industriales. El de tierras:;  lotes, campos. El de urbanizaciones modernas: countries;  clubes de campo; temáticos; naúticos. Además de nuevas propuestas que surgen de los diversos comportamientos y conductas sociales, como lo son las actividades naúticas; turísticas;  del gasto del tiempo de ocio, entre otras.  Además de ello, se manifiestan las “variables mercadológicas” que obligan al inmobiliario a mantenerse actualizado en cuanto al desenvolvimiento de su zona de influencia, ya que hay barrios o zonas que evolucionan favorablemente y otras que por el contrario se desmejoran, incidiendo ello en los valores tanto de la tierra como de las propiedades.
  • Instaurar una cultura de “alta calidad de atención personalizada” al público en general, tanto en la gestión personal, digitalizada, como telefónica. Comprender las verdaderas necesidades tanto manifiestas como ocultas de sus clientes, sean éstos compradores, vendedores o inquilinos, con las diferencias que ello supone. Ejercer con idoneidad la técnica de negociación (quien compra quiere hacerlo al precio más bajo del mercado y quien vende al más alto); asesorar con responsabilidad a sus clientes, tanto compradores como vendedores o inquilinos ya que toda operación inmobiliaria supone originará no solo cambio del habitat, sino también de barrio o zona; vecinos; comercios; medios de transportes; centros educativos o recreativos, etc., debiendo actuar como verdaderos psicólogos. De contar  con personal, debe proceder previamente a seleccionar y capacitarlo. Después administrarlo; y promover su constante capacitación para mantenerlo actualizado.  Deberá disponer de profesionales que lo asesoren en casos que excedan su sola intervención y organizar é implementar la estructura de servicio al cliente. A partir de allí y cuando se establece el primer contacto con el recurrente – sea por alquiler o por venta; el dueño o el inquilino; el que busca o el comitente – se desarrollan una cantidad de gestiones condicionadas a cada uno de los casos, en su mayoría de distintas incidencias y en algunos, de alta complejidad.
  • Las nuevas figuras jurídicas; diversas modalidades de contratación;  vigencia de un nuevo código; alternativas de sistemas de garantías, ofrecimiento de créditos hipotecarios por medio de Bancos oficiales y privados,  son algunos de los factores que obligan al inmobiliario a estar en permanente actualización y asumir los riesgos que supone un error en uno de los pasos de su gestión.
  • Una de las gestiones más trascendentes del inmobiliario es la tasación. No es una simple ecuación económica-financiera-mts2 construídos (propios y comunes). Innumerables factores deben ser analizados y solo el inmobiliario los percibe y sabe ponderarlos en su justo y real valor!! Zona, barrio, vereda, si es en altura qué piso, frente o contrafrente, externo o interno; antigüedad; estado general; con o sin baulera,  cochera o espacio guarda coche; valor de las expensas; situación del consorcio; edificación vecina; vecinos laterales y piso superior. Etc., etc….
  • En otro orden de conocimientos y exigencias que el inmobiliario debe enfrentar, lo obliga a conocer é interpretar lo relacionado a la construcción; arquitectura; agrimensura, urbanización; legislación; relaciones humanas; relaciones comunitarias; gerenciamiento.

Como se puede advertir, una tarea de responsabilidad social que el gran público no conoce en su verdadera dimensión y que no condice con  una regulación de honorarios que cercena la disponibilidad de recursos requeridos para el desempeño de una gestión profesional, acorde al exigido por una sociedad que propone diversos formatos contractuales, que satisfagan intereses y velen por el patrimonio de las partes actuantes.

Prof. Jorge Aurelio Alonso