Gabriela y Lucas salieron hace seis meses en busca de un departamento que les permitiera cubrir sus necesidades de vivir en más metros cuadrados.

La búsqueda fue intensa, visitaron varias propiedades hasta dar con una que era ideal, salvo por el precio.

Los u$s210.000 que pedían los propietarios superaban el presupuesto de u$s200.000 al que ellos se podían estirar.

Ofertaron u$s190.000 con la expectativa de recibir una contrapropuesta cercana al monto con el que contaban, pero la respuesta fue tajante: el precio no se negocia.

Por aquel entonces, el dólar todavía no se había disparado a los valores actuales, los créditos en UVA no transitaban la pendiente en declive y los dueños de inmuebles preferían mantener sus pretensiones, a la espera de dar con algún pretendiente dispuesto a pagar lo que pedían.

Luego, el billete verde se disparó, los créditos hipotecarios se congelaron y las ventas de propiedades comenzaron a descender. En este marco, la actitud de muchos vendedores dejó de ser la misma.

Concretamente, de ser estrictos con los precios pasaron a mostrarse mucho más flexibles, abiertos a negociar y a aceptar rebajas de entre el 10% y el 15%, dependiendo del apuro por cerrar la transacción.

A partir de esta nueva realidad, Gabriela y Lucas pudieron “abrochar” el departamento en u$s197.000. Es decir, u$s3.000 por debajo de lo que aspiraban en un principio.

El caso es ilustrativo de la nueva tendencia que se está constatando en el mercado inmobiliario: luego de la devaluación -y como ha ocurrido históricamente en situaciones similares-, hay una clara tendencia a la caída de los precios inicialmente reclamados.

“Si uno dispone del efectivo y está en condiciones de cerrar la transacción de manera más o menos rápida, las chances de bajar la cifra inicial son muy altas”, afirma a iProfesional Alejando Bennazar, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina (CIA).

“Todo dependerá del apuro y la necesidad del dueño. Pero la negociación atada a un mayor descuento es cada vez más común”, añade.

Los agentes inmobiliarios consultados coinciden en que esta tendencia se fue haciendo más notoria tras la escalada de la divisa estadounidense. La gran duda es cuánto tiempo va a perdurar.

Nadie se atreve a establecer un lapso determinado, pero anticipan que mientras el mercado cambiario siga convulsionado, la aceptación de descuentos y el regateo será moneda corriente.

El margen de negociación varía según la situación. Sobre todo, en base a la necesidad del vendedor por cerrar la operación, ya sea para comprar otra propiedad o porque precisa el dinero.

En los casos de mayor apuro y siempre que se disponga del efectivo, los precios se repactan entre 10% y 13% por debajo. En algunos casos, hasta 15%.

En los otros, es decir en los que no hay urgencias por vender, se convalida entre 6% y 7%, señalan a iProfesional referentes del sector inmobiliario.

“Si el vendedor no está abierto a aceptar una quita, es probable que la operación se caiga”, expresa Bennazar.

En su visión, no debe perderse de vista que muchas personas han sido “víctimas” de las demoras y burocracia de los bancos, que dieron lugar a que los pesos recibidos no alcancen para adquirir la misma cantidad de dólares, devaluación mediante.

“Se encuentran con que no llegan con el dinero, por lo que deben pedirle prestado a algún familiar o amigo y además negociar una rebaja”, añade presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina.

Martín Boquete, titular de Toribio Achával, adhiere a estos dichos: “Se dan situaciones de todo tipo, desde operaciones que fluyen sin mayores inconvenientes a otras que se caen porque los propietarios no quieren bajar sus pretensiones”.

“Mucho tiene que ver la situación de cada uno. Las partes pueden acordar una rebaja del 4,5%, como nos pasó recientemente, del 9% e incluso más. El mercado está así de cambiante”, completa.

Fuente: Iprofesional

https://www.iprofesional.com/economia/277696-mercado-inmobiliario-departamentos-d%C3%B3lar-Cae-el-credito-hipotecario-UVA-que-descuento-se-consigue-en-propiedades-dolares-en-mano