Al concurso por pasivos millonarios de Carlos de Narvaéz se suma la renegociación de TGLT por una ON

Carlos de Narváez esperó en silencio y soledad que terminara la feria judicial. Se presentó el viernes a las 8 en tribunales y pidió el concurso de acreedores de su empresa que, por el tamaño de la deuda ya se convirtió en el más grande de los últimos años. Después, partió a Miami. Su desarrolladora Ribera es la que levantó el imponente complejo Al Río en Vicente López y adeuda una cifra en torno a los US$ 300 millones. Hay bancos, empresas, inversores particulares y aseguradoras comprometidas. El impacto es de tal magnitud que ayer mismo se supo de otra desarrolladora en problemas.

Lejos de concursarse y de declarar el default, TGLT, negoció con los tenedores de una ON por US$ 150 millones diferir el pago de sus interese que vencen el próximo 15 y la posibilidad de convertir esa deuda en acciones de la compañía. Hasta ahora logró la adhesión del 66% para convertirla en acciones y del 76% para el diferimiento de los intereses.

TGLT nació de la mano de Federico Weil y creció hasta adquirir la constructora Caputo, de la familia del amigo del alma presidencial, con la que se fusionó. Weil partió de la firma que curiosamente quedó bajo la batuta del ex CEO de Caputo, Teodoro Argerich. En el medio hay más cambios de manos, como el colosal proyecto sobre avenida Callao en aquellos terrenos que supieron pertenecer al cine América, a Falabella y a propietarios individuales que era de Marcos Juejati y de TGLT y que habían alquilado entre otros la universidad de San Andrés. Federico Tomasevich, dueño de Puente, acaba de comprar miles de metros cuadrados, igual que otros valiosos activos de TGLT.

En ese ambiente, deslizan que no hay un sólo responsable por lo que les pasa y atribuyen el problema a la devaluación y a la crisis a en firmas que están endeudadas en dólares. Hay quienes levantan la mano y señalan que las cosas así no funcionan. “Hay una burbuja inmobiliaria. Está todo sobrevaluado 40% cuando no hay crédito. El mercado para la alta gama está en terapia intensiva” , dice Fernando Cinalli de S+R, con barrios privados en Pilar y Chapelco.

Otros reprochan la ausencia de previsión. Por cierto, en el caso de la desarrolladora de Narváez casi todas las deudas en cabeza del HSBC, Hipotecario, Itaú y Patagonia están garantizadas con hipotecas. Y otras como los US$ 50 millones que les pagó Edenor por varios pisos de una torre que nunca se levantó están asegurados en una firma de seguros de caución.

En cuanto a Carlos de Narváez, hermano de Francisco con quien está distanciado, es llamativo su itinerario de los últimos meses. Cuando comenzaron los problemas recurrió al estudio Alegría y a Miguel Arrigoni, de First Capital. Le acercaron varias propuestas para salvar la situación. Entre ellas la de Gustavo Menayed, CEO de Portland con la que ya había firmado una carta de intención por el 60% de sus activos. Pero de pronto se negó. Hay quienes sostienen que uno de sus problemas fue que no pudo mover la localización del hiper Carrefour emplazado en el complejo, Al Río. Cuando se presentó a convocatoria, de Narváez abandonó al estudio Alegría que se enteró por el juzgado de la decisión. A esa altura tenía nuevo abogado, el estudio Grispo y un negociador, Rubén Frávega, hermano de Juan Carlos, ex titular del Banco Nación.

Fuente: Diario Clarín

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