Los créditos hipotecarios ajustados por  Unidades de Valor Adquisitivo (UVAs) otorgados por el Banco Nación desde 2016 siguen siendo recomendables, pero con cierta cautela.

Han pasado un poco más de dos años desde que salieron al mercado los préstamos hipotecarios nominados en UVA (siglas de Unidad de Valor Adquisitivo) otorgados por el Banco Nación. Desde entonces, pese a los vaivenes de la economía argentina, siguen siendo una opción: no se registran casos extremos de deserción, pues su caída está en el orden de entre el 10 por ciento y 15 por ciento en relación a sus primeros años de existencia (2016-2017).

En ese marco, referentes del sector inmobiliario afirman que el balance, hasta el momento, es positivo, y aconsejan a los futuros tomadores de estos créditos prestar especial atención a la tasa, cuyo valor ideal es del 8 por ciento. En esta nota, qué le depara el destino a un tomador de UVA para los próximos meses, considerando la inflación, el valor de la moneda extranjera y el salario, que en definitiva representan los ejes que afectan directamente a los UVAs.

En el inicio

Al hacer un balance de la trayectoria de los créditos hipotecarios UVAs, aparecen matices. Entre finales del año 2017 y el primer semestre del 2018 fue “un período muy bueno, con mucha expectativa pensando en volver a romper récord de escrituración”, afirma Alenjandro Bennazar, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina (CIA). Pos corrida cambiaria, el panorama cambió, pero “el 2018 no terminó tan mal; en relación al 2017, que fue muy bueno, 2018 terminó con una reducción entre el 10 por ciento y el 15 por ciento”, apunta el directivo, quien asevera que para el sector el resultado fue positivo.

En el desarrollo

Para los tomadores de los UVAs, una “foto” más detallada sobre la situación actual y lo que vendrá obliga, en primer lugar, a hacer dos lecturas. En la primera entran los que tomaron el crédito al comienzo del 2018: el Banco Nación fue el que registró mayor porcentaje de créditos UVA (desde abril de 2017). La evolución del crédito fue del 48% de variación del UVA hasta enero de 2019. O sea, en 2017 varió un 9 por ciento, mientras que en 2018 (cuando se produjo el mayor impacto) fue del 48 por ciento.

Ahora bien, si ampliamos la visión desde el 2016 a octubre de 2018, el UVA se actualizó un 100 por ciento y el coeficiente de valor salarial (CVS) un 104 por ciento. “Podemos decir que el UVA es una muy buena herramienta, lo que debe cuidar el tomador de crédito es la tasa”, asevera Bennazar. Así, mientras la tasa se mantuvo en el rango del 6 por ciento fue muy bueno, pero algunos bancos comenzaron a operar con una tasa de hasta un 10 por ciento; eso, sumado a la inflación, complicó la situación.

No obstante, una salida para los excedentes es trasladarlos a la línea del tiempo. Es decir, si se toma un crédito a 30 años se podría prolongar hasta un 25 por ciento (a 38 años): “estos mecanismos funcionaron muy bien y tenemos entendido que hasta acá con respecto a los UVA nadie lo utilizó porque no fue necesario”, concluye el presidente de la Cámara.

El final

Pese a todo, los UVAs siguen siendo una muy buena opción, con algunas cuestiones clave: inflación controlada, dólar estable y que el Estado siga siendo protagonista en relación a la disposición de la tasa de interés.

Para Bennazar, una tasa ideal es aquella que no supere el 8 por ciento. Vale recordar que la Cámara Inmobiliaria Argentina generó el primer equipo de peritos aplicadores de créditos del País, cuya tarea consiste en precalificar créditos y a la vez identificar las propiedades; es decir, acompañan a los tomadores de crédito en todo el proceso (inmobiliario y financiero) hasta su obtención en la escrituración.

Tomadores náufragos

Hasta la fecha no se registran casos de tomadores de los créditos UVAs que no hayan continuado cancelando las cuotas. En esto, los bancos han sabido orientar las soluciones para los tomadores a los que se complicó la situación para pagar, buscando alternativas puntuales para cada uno.

De los 150 mil créditos otorgados hasta la fecha, existen alrededor de mil que por motivos personales han trasladado el crédito a otra persona, pero no por cuestiones propias de los UVAs.

Fuente: Diario La Razón

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