Dado que las propiedades están valoradas en dólares estadounidenses, pero las hipotecas se ofrecen solo en pesos, comprar una propiedad en Argentina nunca ha sido fácil. Sume a la mezcla los controles de capital que se acaban de introducir y la situación se vuelve aún más difícil. Ahora, como nadie quiere comprar la antigua casa de Amaro, no tiene el dinero para adquirir la nueva. “El primer sentimiento es ansiedad y despues te genera impotencia”, dijo el consultor de TI de 32 años. “Digo, ¿cuándo voy a vender mi casa?”. Las tasas de interés más altas del mundo y una moneda que ha perdido 68% de su valor desde inicios de 2018 han provocado la parálisis del mercado inmobiliario de Argentina. Las ventas de viviendas con hipoteca han caído 87% en la provincia y ciudad de Buenos Aires en lo que va del año. Las ventas totales de viviendas -todas ellas, operaciones en efectivo y compras respaldadas por hipotecas- se han contraído 41%, según organismos que monitorean los datos. Los nuevos límites a las compras en dólares, que se implementaron tras la abrumadora derrota del presidente Mauricio Macri a manos de Alberto Fernández en las elecciones primarias, hacen que sea aún más difícil comprar y vender, ya que la mayoría de las transacciones se realizan en efectivo y sin hipoteca. A partir del 1 de septiembre, solo se les permitía a los argentinos comprar US$10.000 al mes, una suma demasiado pequeña para realizar una compra en dólares. Los bancos desembolsan las hipotecas en pesos, pero luego los compradores deben cambiar los pesos por dólares porque, después de pasar por diversas crisis monetarias en Argentina, la mayoría de los propietarios de viviendas solo aceptan billetes verdes. Debido a décadas de volatilidad, el sector inmobiliario es una de las pocas apuestas seguras de ahorro de los argentinos.

La semana pasada, el banco central elevó el límite de compras de dólares a US$100.000 solo para compradores de viviendas que ya tenían una solicitud de hipoteca pendiente, pero eso no ayudará a Amaro. La medida no se aplica a quienes buscan ahora y en el futuro viviendas para comprar, los que aún enfrentan el techo de US$10.000. “Este año va a ser uno de los peores en la historia”, señaló Silvio Guaita, agente de la empresa inmobiliaria Deinmobiliarios en Buenos Aires. Los controles de capital “van a empeorar [las ventas] porque genera incertidumbre”. Las ventas de viviendas, la mayoría de las cuales son transacciones en efectivo, crecieron durante el segundo año del presidente Mauricio Macri en el cargo gracias a que el enfoque pro-negocios de Argentina parecía hacerse realidad, con un enfriamiento de los precios y un crecimiento más sólido. Después de que el gobierno recuperó el acceso a los mercados de capitales extranjeros, las ventas hipotecarias se dispararon .

Pero la economía se desplomó el año pasado, lo que obligó al banco central a elevar su tasa de referencia, que ahora se ubica en torno a 80%, en un esfuerzo por evitar que la inflación supere 50% este año. A medida que las tasas han subido, el nivel para cumplir los requisitos de una hipoteca también ha aumentado, lo que deja fuera a los compradores de clase media que ya habían cumplido los requisitos, dicen expertos de la industria. Las tasas hipotecarias y los pagos ajustados por la inflación también se han incrementado a dos dígitos a medida que el peso ha caído a nuevos mínimos. “Cuando el dolar se moviliza, se paraliza el mercado”, dijo Alejandro Bennazar, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Argentina. Los controles de capital contribuyeron con “algo más que complicación por la no posibilidad de acceder a los dolares”.

Fuente: Diario IProfesional – Bloomberg

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