Cuando un mercado –como en este caso el inmobiliario – se manifiesta con una inactividad histórica como lo hace en estos tres últimos años, se hacen necesarios implementar nuevas herramientas operativas y poner en práctica novedosas gestiones. Dentro de éstas disponemos la de conocer los comportamientos de la oferta y la demanda y  las tendencias. La vasta información que se dispone hoy nos muestra algunos registros con  pequeños signos positivos, en medio de un escenario que no deja de ser uno de peores de la historia: Récord de avisos de venta, disminución del valor del metro cuadrado, elevados precios en alquileres, menor oferta en este rubro, integraron  el elenco de actores en este escenario.

Según información extraída del diario La Nación del 20 ppdo. «En enero de 2020 se visitaron 10,04 millones de avisos de propiedades en venta y, este mes, la cifra ascendió a 10,59 millones. En abril del año pasado, en plena pandemia de coronavirus, solo se habían visto 3,75 millones. En cada visita a un portal, la persona mira entre siete y 10 avisos y permanece en el sitio aproximadamente 10 minutos».

Otro dato a tener en cuenta es que, tras dos meses consecutivos en caída, en junio aumentaron las operaciones de compraventa: se firmaron en total 2439 escrituras en la Capital Federal, un 28,3% más que en mayo, cuando se hicieron 1901. En los primeros seis meses del año llevan una recuperación del 100,3%. Como  dato positivo, el mes pasado se incrementaron las búsquedas de propiedades en venta un 15% en los principales portales.

El analizar la composición de los oferentes/demandantes de inmuebles, posibilita al inmobiliario conocer las tendencias y su correlación con la composición de su cartera de clientes y prospects.  

Por otra parte debemos tener en cuenta el crecimiento vegetativo de la población; la mayor expectativa de vida; más hogares individuales; aumento de parejas informales; disminución de familias tradicionales; mayor cantidad de mujeres sustento de hogar, como factores de incremento de demanda habitacional.

Todo ello permitirá al inmobiliario gestionar con proactividad, conociendo las preferencias/ necesidades de sus clientes.-

Alejandro Juan Bennazar

Presidente